sábado, 23 de mayo de 2015

Minuto de silencio:

¡La gente buena muere primero! le gritó el espejo desde la otra punta ¡y vos no lo sos! afirmó, sabiendo el deseo de muerte que Emilia tenía; como si estuviese avivándole las ganas de jalar el gatillo. Caminando por toda la casa, descalza y fría, no encontraba calma a su angustia, lloraba, golpeaba y gritaba, pero no había forma. Obligada siempre a guardar silencio, cansada de despojar su ropa cuando todos mandaban, tan sola y enferma, tan usada y reprimida. Su angustia aumentó cuando vio viejas fotos de su niñez; ahí con el arma en la mano viendo sus fotos y con el deseo latente de ser aquella niña, Emilia, frágil y sola, quería morir. El espejo aún gritaba y ella condenada a callar, murió en un minuto de silencio.

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