Caminé descalza por el pasillo del recuerdo
tratando de evitar las palabras
que salían de tu boca,
en aquellos momentos
donde el complejo hecho
de ser humanos no importaba.
Donde tal vez tuvimos
oportunidad de cambiar,
pero solo nos quedamos
mirando fijo a aquella puerta
a la que tanto le temíamos.
Porque no es simple olvidar
las noches donde hablar era
como tenernos cerca
y soñar vidas futuras
era la peor mentira que cometíamos
el uno con el otro.
Porque crear falsas esperanzas fue nuestro fin,
porque a fin de cuenta si fuimos la charla
de un viernes por la noche
o las risas en el aire desprendido
de tu habitación y la mía,
porque yo te quise porque no eras mio
y la soledad estaba en mi contra
y todo a tu favor,
porque mientras yo escribía
vos ardías en llamas con otra persona.
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