Era sábado por la noche y había salido desolado a calmar mi agonía interna y como suele suceder en la vida de un hombre que perdió la esperanza termine en el Bar del Sr Guillermo. "El bar de los solos" diría mi padre, que cuando tenia malos ratos terminaba sentado en la mesita que daba a la ventana donde dejaba en descubierto lo profundo y malévolo que se ve el mar de noche. Sentado en la mesita ya con mi trago en la mano me quede pensando y en eso entra un tipo bastante bien visto y se sienta sin consuelo a hablar con el cantinero, después de pedir un vaso de whisky este le dice:
-Tiene cierta razón el alma cuando sede al olvido en tiempos de egoísmo.- Dijo mientras entre pausas de largos suspiros bebía el vaso de whisky.
-No le llamaría egoísmo señor es más una estrategia, si usted se detiene a pensarlo es un buen juego "olvidar". Verá, cuando uno olvida o se muestra indiferente esta realmente comprobando si al otro le interesa, si esa persona no lo busca ni si quiera con una mínima acción pues es usted el olvidado y es ahí donde usted amigo sabrá realmente si vale la pena sufrir.- Dijo el barman y me cambio la vida.
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