Hoy no puedo recordar tu voz,
el esfuerzo que hago por hacerlo
es muy grande amigo.
Nunca pude decirte
que tus sueños
eran mi grandioso tesoro
y que escucharas mis historias
era mi gran refugio.
Te extraño mucho más
de lo que odié tu despedida,
te odio porque tu última palabra fue
"nos vemos",
odio la mentira de tu voz ese día,
odio recordar tu sonrisa
con tanto dolor de por medio.
Es que tenerte dolía,
no tenerte duele más.
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