No me avergüenza decirte,
no me cuesta decirte lo mucho que espero,
la inmensa ansiedad que abundan éstos huesos
en la espera del amor, el amor dentro de la órbita rutinaria,
dentro del complejo, palabra encantadora,
pequeño cuento mediocre reeditado 16 veces al año,
dentro del trabajo estúpido de pintar mi cara
cuando me repugna la blancura,
dentro de éste lugar,
dentro de la amargura monótona de despertar
un domingo sin haber hecho nada un sábado.
dentro del cariño abundante que se espera en una despedida,
dentro del ceño fruncido que pongo cuando algo me sale mal,
dentro del lugar tranquilo de ésta ciudad
encendido en llamas a las tres de la tarde,
pero fuera de mí, el amor fuera.
La implacable ansiedad en la espera del amor
que fuera y dentro,
ojalá también me espere.
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