Como las tostadas que caen,
caí de jeta y me ensucié entera,
pero igual me comió.
Se me pegaron los pelos,
la tierra, las pelusas y
aun así me saboreó.
Placido del sabor,
ni me sacudió,
me tiró encima babas que
disfrazaron la suciedad.
Y así fui cayendo
a un estomago ácido,
que hacía ruidos bestiales,
mas igual me disfrutaba toda sucia,
toda tostada con manteca que cae.
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