En un pueblo tan pero tan pequeño todos se conocen, se miran con ojos de hermanos, ya saben todos sus secretos. No hay nada que se escape o se pierda, todo está guardado aquí dentro, como en una caja los aros de mamá. No se puede mentir, porque las mentiras no tienen patas cortas, sino lenguas rápidas. Es como un laberinto, ningún camino te lleva a la salida, si vagas, vagas en serio. No es más que un encierro, unas ganas de irse pero la peste siempre es quedarse.
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