Soberbia del hombre que reclama el poder absoluto,
el poder absoluto sobre la mujer más deseada, aquella inalcanzable.
Soberbia absurda de aquel que la monta,
que la monta intentando dominarla;
Entiende que nadie podrá jamas diminuto hombre,
nadie podrá borrarle la sombra a los arboles,
despojar a la noche de las estrellas,
quitarle al viento la sutileza de hacer temblar cuerpos;
Nadie más que ella misma podrá cambiar lo que intentas poseer,
lo que no puedes y te encapricha modificar.
No intentes reprimirla, evitarla o despreciarla
siempre caerás ante ella porque en ella vives.
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